Ayer, en el caso Bouayad contra Normandy Insurance Company, el Tribunal Supremo de Florida emitió una decisión unánime en un caso cuyos hechos podrían haber salido directamente de un episodio de la serie La ley y el orden de la televisión.
He aquí los antecedentes en que se basó el Tribunal:
Mientras terminaba su jornada laboral como gerente general de una empresa de alquiler de automóviles situada en el predio de un hotel cerca del Aeropuerto Internacional de Orlando, Mohammed Bouayad recibió varios disparos a quemarropa por parte de un asaltante que salió de una zona poco iluminada y que no lo robó. El crimen, aún sin resolver y captado por una cámara de vigilancia, ocurrió alrededor de la medianoche del 28 de junio de 2019, mientras Bouayad salía caminando por un pasillo exterior cubierto desde el atrio del hotel (donde se encontraba el mostrador del quiosco de su empresa) hacia una oficina exterior cerca de la piscina. Al final de cada turno, Bouayad llevaba los contratos de alquiler y el dinero en efectivo (si lo había) del quiosco a esa oficina. La noche en cuestión, trabajó en el turno de noche porque estaba capacitando a nuevos empleados tras haber despedido recientemente a tres (dos por robo y uno por consumo de drogas). De no ser por esto, Bouayad no habría trabajado en ese turno.
Aunque gravemente herido por el asaltante, Bouayad regresó al atrio del hotel, donde se desplomó y expresó que creía que le había disparado “Robert”, refiriéndose a Robert Aponte, quien, un día antes, había amenazado con matar al hijo de Bouayad. Pero Aponte nunca fue acusado en relación con los disparos sufridos por Bouayad. De hecho, aunque “[e]l rostro del tirador no se veía claramente en el video”, … testigos que conocían a Aponte, entre ellos el hijo de Bouayad, opinaron que Aponte no era el agresor que aparecía en el video.
Después del ataque, Bouayad solicitó los beneficios de compensación laboral debido a sus lesiones. La compañía aseguradora Normandy Insurance Company respondió que la reclamación de Bouayad debía denegarse, ya que “el suceso no se originó del contexto de su empleo”, porque se desconocía la identidad del agresor o porque el tiroteo estaba relacionado con una disputa familiar ajena al trabajo.
Bouayad respondió que, debido a la naturaleza de su trabajo, su horario laboral y la ubicación del negocio cerca de una zona con altos índices de delincuencia, “corría un mayor riesgo de convertirse en víctima de un delito en el trabajo”.
El Tribunal examinó el lenguaje general de las leyes de compensación laboral de Florida para determinar si el intento de homicidio se originó en el trabajo realizado por Bouayad. El Tribunal señaló que la cuestión no era si el intento de homicidio causó las lesiones de Bouayad, sino si dichas lesiones estaban relacionadas con el trabajo.
Sin dejar lugar a dudas, el Tribunal afirmó que los casos de agresión en el trabajo no constituyen una excepción a la cobertura de compensación laboral, incluso si la lesión no está directamente relacionada con el trabajo del empleado. Según el Tribunal, lo apropiado es considerar y revisar las funciones generales del puesto y el entorno laboral para determinar si estos exponían al empleado a un aumento en los riesgos y peligros que causaron la lesión.
El Tribunal señaló que no todas las agresiones que ocurren en el trabajo son indemnizables. Por ejemplo, indicó que una agresión que resulte de una animosidad personal, en la que el empleo no tuvo relación alguna con la misma , no sería indemnizable. Sin embargo, en este caso, el tribunal observó que Bouayad presentó pruebas que demostraban los peligros de su trabajo y que el entorno laboral causaba que la lesión estuviera relacionada con el trabajo. El examen que hay que realizar consiste en determinar si Bouayad demostró que el accidente se debió a un riesgo inherente al trabajo, o sea, si un riesgo laboral causó o contribuyó de alguna manera a la lesión. Sin dejar lugar a dudas, el Tribunal declaró: “…reiteramos que una manera en que un demandante puede establecer que existe una relación con el trabajo en estos casos es probar que sus funciones laborales generales y el entorno de trabajo lo expusieron a un mayor riesgo de agresión”. El Tribunal ordenó al tribunal de apelación inferior que aplicara este criterio al revisar el caso de Bouayad.
¡Caso cerrado!
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